Huehuetenango

When we got to Huehue we knew one thing: we had a place to stay overnight thanks to Couchsurfing. That was all. We didn’t know how much time we’d stay there or what we would see around there. We had actually just come as a step towards the border, as we needed to stamp our passport in the Mexican border in order to legally stay in Guatemala for three more months.

Llegamos a Huehue con una única cosa en la cabeza: esa noche dormiríamos con un chico al que contactamos por Couchsurfing. Eso es todo lo que sabíamos. No teníamos la más mínima idea de cuánto tiempo nos quedaríamos o de qué veríamos en la ciudad. Tan sólo veíamos la ciudad como un paso más hacia la frontera, donde teníamos que conseguir el sello de entrada y consecuente salida de México que nos permitiría quedarnos legalmente en Guatemala tres meses más.

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Vista de Huehuetenango desde el Mirador

We got along with our host Diego really well. He is very clever and uncomplicated and the conversation seemed to just flow. He had two dogs (a three month old Great Dane that was taller than us and a very friendly Chihuahua called Piper Chapman) and a cat that had just had her kittens. I fell in love right away and spent most of the time with the babies while talking to Diego and his girlfriend.

Enseguida nos llevamos bien con Diego, el chico que nos acogió. Era muy listo y poco complicado y no nos costó encontrar temas de conversación. Sus dos perros (un gran danés que tenía tres meses pero ya era más grande que nosotros y una chihuahua muy simpática) y su gatita, que acababa de tener gatitos, me robaron el corazón y no pude evitar quedarme con ellos todo el rato.

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Vista de la frontera mexicana

The next day we hitchhiked to the border and found out we had to stay in Mexico for 72 hours if we wanted 90 more days in Guatemala, unless we gave 200 quetzals to the very nice guard who would stamp our passport. It was a bit too fishy so we decided to say we’d go to Mexico… And then illegally came back into Guate. This was how we became illegal! The reasons were: 1) we had already been in Chiapas and 2) we had a place to stay in Huehue (number three is I wanted to spend more time with the kitties). So we just hitchhiked back to town.

Al llegar a la frontera el día siguiente, un guarda muy amable nos explicó que teníamos que quedarnos 72 horas en México si queríamos 90 días más en Guatemala, pero que él nos haría el favor de ahorrarnos estos tres días por un módico precio. Nos pareció demasiado sospechoso así que nos fuimos a México… y regresamos a Guatemala sin pasar por inmigración. Así fue como nos convertimos en ilegales. Decidimos eso por dos razones: 1) ya conocíamos el estado de Chiapas y 2) teníamos sitio donde quedarnos en Huehue (la número tres es que quería ver a los gatitos otra vez).

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Tras varios días sin parar

Once at home, Diego told us there would be a couple of French couchsurfers joining us for the night and we had some tamales (typical Guatemalan food made of rice or corn flour and chicken) all together. Lucho, his brother, told us he was a Tourism student and offered us a tour around Huehue in the morning, to which we obviously said yes.

Diego nos explicó al llegar a casa que se nos uniría una pareja de Couchsurfers franceses esa noche, y todos juntos comimos tamales (una comida típica guatemalteca hecha de masa de maíz o arroz y pollo, envuelto en hojas de plátano y cocinado al vapor). Lucho, hermano de Diego, nos ofreció un tour en Huehue para la mañana siguiente, ya que era estudiante de Turismo en la uni, y no lo dudamos ni un momento.

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La catedral

After a shower and a quick breakfast, Lucho picked us up and walked us to the centre, which was not far away. He told us many interesting things about Jorge Ubico, one of Guatamala’s dictators, for example that he was the one who planted trees all over the central park and painted everything green because it was his wife’s favourite colour. He also showed us a model of the Huehuetenango department which is quite accurate even though it was made before the satellites existed.

Lucho nos recogió tempranito la mañana siguiente y nos llevó al centro, donde nos contó historias sobre los edificios más importantes. Nos explicó curiosidades históricas, por ejemplo que el dictador Jorge Ubico había hecho pintar todo el Parque Central de verde porque era el color favorito de su esposa. También nos señaló una maqueta del departamento de Huehuetenango que era bastante exacta, especialmente teniendo en cuenta que fue hecha sin ayuda de ningún satélite.

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Lucho en plena acción

Then we got in his car and he took us up a hill from which we saw the whole of Huehue and its surroundings. The day was clear enough to see the volcanoes from afar! After that, he took us to Zaculeu, the ancient capital of the Mam Mayans. The entry was Q5 for nationals but Q50 for foreigners so we had spent the whole morning trying to get our accents to sound Guatemalan. When we got there, though, the man in the ticket office asked us where we were from. Samuel said “from the capital city” in his best Guatemalan accent but he was cleverer and asked “the capital city of which country?”. We had to laugh at that, but we managed to get in with a national ticket in the end!

Luego nos llevó en carro a un cerrito desde el cual podíamos observar Huehuetenango entero. ¡El día estaba tan claro que se veían los volcanes! Después nos llevó a Zaculeu, la antigua capital de los mayas de etnia Mam. La entrada costaba 5 quetzales para guatemaltecos y 50 para extranjeros, así que llevábamos toda la mañana intentando imitar el acento. Al llegar, el señor que vendía entradas nos preguntó de dónde éramos y Samu respondió con su mejor acento: “De la capital.”. Pero el señor era más listo y preguntó: “¿De la capital de qué país?”. Ahí se nos escapó la risa… ¡pero al final conseguimos entrar como nacionales!

Estructura 2

The first impression was great – how could those pyramids be so well conserved after hundreds of years? It took me a second look to realise it wasn’t stone but concrete I was looking at. After years of earthquakes and battles, the ruins had either fallen down already or they were about to, so the United Fruit Company (a North American company that was exploiting Guatemala’s resources) restored it with a thick layer of concrete, covering every carving and texture on the stone.

La primera impresión fue buenísima. ¿Cómo podía ser que esas pirámides se conservaran tan bien? Me llevó un par de segundos darme cuenta que lo que estaba viendo no era piedra sino cemento. Después de centenares de años, tras batallas y terremotos, las pirámides se estaban cayendo a pedazos y la United Fruit Company (una empresa estadounidense que estaba explotando los recursos de Guatemala)  lo restauró con una gruesa capa de cemento, cubriendo la textura y los grabados de la roca.

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Alba a punto de ser sacrificada a los Dioses

 

It really is a pity and that made Zaculeu way less interesting that we thought it would be, but we took advantage of that fact to carelessly climb every pyramid and take pictures on the altars. Lucho told us the meaning of some Mayan symbols and walked us around the ruins, talking about every building. Do we recommend it? Well, it is definitely worth Q5, but maybe not Q50…

Es por eso que Zaculeu es un poco menos interesante y bonito de lo que pensábamos… Pero también lo aprovechamos para escalar todas las pirámides y tomarnos un montón de fotos. Lucho nos explicó el significado de algunos símbolos mayas y nos llevó por los edificios, hablándonos del uso de cada uno de ellos. Nos gustó bastante, pero ¿lo recomendaríamos? Si pueden entrar por 5 quetzales, vayan. No estamos seguros de que merezca la pena pagar 50 quetzales para entrar.

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Amistad
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¿Rendición?

After that, we went home and Diego joined us. We grabbed some pishtones at the cute town of Aguacatán, a place I loved because of the buzzing market and the amazing huipiles worn by every woman around, and we followed the road to San Juan river’s spring, one of those places that are taken over by local tourism. The sky was cloudy, the weather was mild to cold and the water was absolutely freezing, but the two brothers dared to jump into the water. Samu and I decided it was safer to just dip our feet in and laugh at their cries of cold.

Al regresar a la casa, Diego se unió a la fiesta. Los cuatro juntos fuimos a comprar unos pishtones (tortillas de maíz rellenas de frijol), plato típico de Aguacatán, un pueblo que me encantó por la animación del mercado y los impresionantes huipiles que llevaban las mujeres. Pasamos de largo para llegar al nacimiento del Río San Juan, un lugar lleno de domingueros guatemaltecos. El cielo estaba encapotado, el tiempo no era nada cálido y el agua estaba helada, pero los hermanos se atrevieron a meterse en el agua. Samu y yo nos quedamos fuera, metimos los pies y nos reímos de sus gritos y quejas de frío.

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Vista de la casa del Mirador

It was then we had our first contact with the Cuchumatanes, the highest non volcanic mountains in Central America. We drove up around 1000 metres to El Mirador, an amazing viewpoint over Huehuetenango and the mountains that surround it. We enjoyed the cool weather and the mountain flora and the views for a while and then they took us a bit further up the mountain to a place called Comedor Amparito, apparently considered one of the best in the department.

Fue entonces cuando tuvimos nuestro primer contacto con los Cuchumatanes, las montañas no volcánicas más altas de América Central. Subimos unos 1000 metros hasta El Mirador, desde donde se veía Huehuetenango y todas las montañas que lo rodean. Disfrutamos el frío, la vegetación y las vistas un ratito y luego nos llevaron un poquito más arriba en la montaña hasta el Comedor Amparito, uno de los mejores del departamento.

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En Huehuetenango las tierras se separan con esas peculiares flores rojas, no con muros de piedra

I didn’t order anything because every meal was meat based, but Samu, Lucho and Diego enjoyed a huge plate of lamb with rice. beans, salad, corn, and tortillas for Q40 (a bit pricey for Guatemala but they sure were satisfied!). After that, we got back to the city. I was still floating from all the good impressions we’d had, especially the highland landscape… I knew the Cuchumatanes would be one of my favourite places and that we’d come back, and of course we did.

Yo no me pedí nada porque todos los platos traían carne, pero Samu, Lucho y Diego se metieron un buen plato de cordero (con arroz, frijol, ensalada, maíz y tortillas) entre pecho y espalda. Costó 40 quetzales, que es un poco caro para Guatemala, pero ¡ellos quedaron bien satisfechos! Yo seguía encantada de todas las impresiones del día, especialmente el paisaje de montaña. Ahí supe que los Cuchumatanes serían uno de mis lugares favoritos y que volveríamos… Y así lo hicimos.

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¡Hasta siempre Huehue!

 

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Las Lagunas de Montebello y las ruinas de Chinkultic

After a great day at Cascadas del Chiflón, we were thinking about packing and leaving for Guatemala the very next day at dawn. However, Paulina, who had been working all week, told us she would be free for the weekend and felt like doing something nice with her family. The Montebello lakes seemed like the best option, and she asked us and the Valencian girl if we wanted to tag along, saying it would be fun to go all together. We couldn’t say no, after all it’s supposed to be one of the prettiest places in Chiapas!

Después del fantástico día que habíamos pasado en las Cascadas del Chiflón, ya estábamos pensando en hacer las maletas para salir en dirección Guatemala al siguiente día al alba. Pero Paulina, que había trabajado toda la semana, nos dijo que tenía el día libre y que le gustaría hacer algo todos juntos con su familia. Nos convenció de quedarnos un día más al mencionar los lagos de Montebello, uno de los lugares más bonitos de Chiapas.

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After a well deserved rest and a good cup of coffee we got into the car and started rolling, really happy to have Paulina with us this time. The lakes weren’t far and the entrance fee was 1,5 euro. We got to the first lake, which wasn’t all that nice, and some boys came to us, asking us our names in order to recite us some poems in exchange for some pesos.

La mañana siguiente nos montamos en el carro, felices de compartir tiempo con Paulina esta vez. Los lagos estaban bastante cerca y pagamos 1,5 euros de entrada. El primer lago al que llegamos no era muy bonito, un poco desolado, no había más que unos pocos niños que nos pedían el nombre para recitarnos poemas por un par de pesos.

Only a few kilometres away was lake Tziscao. What made it special was the fact that the Guatemalan border crossed it. Some kids were playing a marimba and others came to ask around for pesos and sweets. We talked to them and took pictures, all while joking about staying in Guatemala already (but, of course, there weren’t any roads leading to civilisation there) and then crossed the bridge back to Mexico and got on out cars again.

A pocos kilómetros se encuentra el lago Tziscao. Lo más especial de ese lago es que la línea de la frontera con Guatemala lo atraviesa. Al llegar al borde encontramos a unos niños tocando la marimba y a otros, más pequeños, que vinieron a pedirnos pesos y dulces. Hablamos con ellos y tomamos algunas fotos del lago mientras bromeábamos diciendo que nos quedaríamos en Guatemala de una vez (aunque, claro está, no hay carreteras en ese sitio) y regresamos a México para subirnos en los carros una vez más.

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Nos sentimos como en casa… / We felt home right away…
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Miniguatemaltecos

It was then when we got lost. We got to the next lake and Paulina’s mum, Alberto and her aunt, who were in the other car, weren’t there. Paulina saw the car going right past us and none of its occupants had seen us. The lake was many meters below us and only a tiny path went down to the shore… And of course we had to explore it. The way down was complicated, but the view was awesome.

Y en ese momento nos perdimos. Al llegar al siguiente lago, el otro carro (con la madre de Paulina, su tía y Alberto) pasó de largo sin que sus ocupantes se dieran cuenta de que habíamos parado. Decidimos esperarles mientras bajábamos a orillas del lago, que se encontraba algunos metros más abajo. Tuvimos que bajar por un camino un poco peligroso pero mereció la pena.

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Arriesgando la vida para meter un dedo en el lago / Risking his life to dip a finger in the lake

We got back and the other car still wasn’t there, so Paulina told us to just get to the next lake. She took us to a viewpoint from which we could admire lake Pojoj. From the viewpoint we could see tourists getting on rafts to visit a tiny island at the middle of the lake. Up where we were, what we could do was pretending to fall off the cliff to take some funny pictures.

Al subir nos cercioramos de que el otro carro seguía perdido, así que Paulina nos propuso seguir adelante. Nos llevó a un mirador desde dónde pudimos admirar el lago Pojoj y las balsas que fabrican los habitantes para llevar a los turistas a la pequeña isla que hay en medio del lago. Arriba como estábamos, pudimos sacar fotos como si nos cayéramos del precipicio y reírnos de nuestras propias caras.

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Me gustó ver las balsitas / I enjoyed seeing the little rafts
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Y ya nunca jamás le volvimos a ver… / That was the last time we saw him…

After that Paulina took us to what she considered to be the most beautiful lake in the park… and we agreed. It was called Cinco Lagos and it was just breathtaking. We enjoyed the view for a while and then managed to call Paulina’s mum – they were waiting for us at the “restaurant” area, a long row of food stalls where some women were making tortillas and cooking huge pots of black beans.

Después, Paulina nos llevó a su lago favorito. Se llama Cinco Lagos y la verdad es que la vista era una pasada. La disfrutamos un buen rato y luego nos llamó la madre de Paulina: nos estaban esperando en el área de los comedores, una larga fila de paraditas de comida donde algunas mujeres torteaban y vigilaban ollas llenas de frijol.

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Turistas en Cinco Lagos / Tourists in Five Lakes

The occupants of the other car forced us to sit down and get some late breakfast, and the moment we ordered our food I knew why. It was delicious. I had pumpkin flower quesadillas, and Samu had some grilled cheese with chorizo which he absolutely loved. Our bellies full with amazing food and our eyes still overwhelmed by the beauty of the lakes, Alberto, Paulina’s mum and her aunt decided to go visit some Mayan ruins and there were two extra spaces in the car… We didn’t hesitate for a moment.

Los ocupantes del otro carro nos obligaron a sentarnos y a desayunar y entendí el porqué en cuanto llegó la comida que habíamos pedido: estaba bien rica. Yo comí quesadillas de flor de calabaza y Samu se puso las botas con un plato de queso asado con chorizo. Con el estómago lleno de deliciosa comida y los ojos aún llenos de la belleza de los lagos, Alberto, la madre de Paulina y su tía decidieron visitar unas ruinas mayas. Insinuaron que quedaban dos sitios en su carro y ¡no dudamos ni un segundo!

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Encontramos este cartel delante de los restaurantes y nos encantó

We said goodbye to Paulina and headed to the ruins of Chinkultic, which are just ten minutes away from the lake. There was no entrance fee; a fourteen year old kid informed us of that fact, and then followed us to politely explain that he was a guide. He was very nice, so Alberto asked him to show us around.

Nos despedimos de Paulina y fuimos hacia las ruinas de Chinkultic, a diez minutos escasos de los lagos. “No se paga entrada”, nos explicó un chico de catorce años antes de añadir que él era guía. Era tan simpático que le pedimos que nos enseñara el lugar.

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La Plaza Hundida, Chinkultic

Our little guide let us know that Chinkultic meant “stepped well” and led us to the Plaza Hundida (“sunk square”), which the Mayans built during the Classic Era (from the 3rd to the 9th Century). We had never seen anything like it, the Mayan architects took advantage of the hilly characteristics of the place to build their central square.

Nuestro pequeño guía nos contó que Chinkultic significa “pozo escalonado” y nos llevó a la Plaza Hundida, construida durante la era Clásica (S. III – IX). Nunca habíamos visto algo así, nos sorprendió mucho la manera en que los arquitectos mayas habían aprovechado las características del terreno para idear la plaza central.

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La Plaza Hundida

We kept going forward until we found ourselves at the foot of the hill. The stairs were quite steep so the ladies coming with us (Paulina’s mother and her aunt) decided to stay where they were while we climbed up. It was worth the steps. From up there, we had an amazing view over the Cenote Agua Azul (“blue water”) and we got to see the Acropolis, with some altars on which, according to our guide, used to take place the human sacrifices (we’re not so sure this is true though).

Seguimos el camino hasta que llegamos al pie de unas escaleras tan empinadas que las señoras que venían con nosotros (la madre de Paulina y su tía) decidieron esperarnos abajo. Desde la cima pudimos admirar el Cenote Agua Azul y vimos la Acrópolis, donde había unos altares en los que, según nuestro guía, se hacían los sacrificios humanos (quién sabe si es verdad…).

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La Acrópolis
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El Cenote visto desde las alturas / The Cenote from above

Back at the bottom of the stairs, we met the ladies and went to see the ball game, which was similar to the one we saw at Cobá but there was a difference: there was not a single soul to be seen in the place. We were alone with our guide, who told us about its rules (mentioning once more the human sacrifices) while I stayed behind to observe a magnificent tree that was growing through a set of stairs.

Al encontrarnos con las señoras de nuevo fuimos a ver el juego de pelota, parecido al de Cobá pero con una diferencia: aquí estábamos completamente solos, acompañados únicamente por nuestro guía, que nos explicó las reglas (mencionando, otra vez, los sacrificios humanos) mientras yo admiraba un árbol cuyas raíces parecían emerger entre unos escalones.

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A veces la naturaleza supera todo lo hecho por la mano del hombre. Me fascinó este árbol… / Sometimes nature is more interesting than anything manmade. I loved this tree…

I had interesting conversations with our little guide, especially about his life, Mayan culture and his plans for the future. He was passionate about history and the Mayans but he had never had the opportunity to visit any other ruins. It was a bit of a sour feeling to know that we had visited such amazing places like Tikal, Tulum or Palenque while he was seeing the same ruins every day…

Hablar con nuestro guía me pareció, quizás, lo más interesante de la visita. Me habló de su vida, de la cultura maya y de sus planes de futuro. Le apasionaban la historia y los mayas pero nunca había tenido la oportunidad de visitar otras ruinas que no fueran estas. Me sentí mal al pensar que Samu y yo hemos visitado ruinas como Tikal, TulumPalenque mientras él visita sólo éstas día tras día.

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The actual most interesting thing about those ruins was, in my opinion, our teenage guide

Hugging him good bye was a bit sad… But everything always goes really fast when you travel, and an hour later we were already planning something new. As it was our last day in Comitán, we decided to cook for the family. As a matter of fact, they had the same idea, so we shared a wonderful and abundant meal together. After that, they got every musical instrument they could find and we had a really nice evening singing and playing music together. It was a really nice way to spend our last night in Mexico!

No queríamos despedirnos de él… Pero todo va tan rápido cuando viajamos que una hora más tarde ya teníamos otra cosa en la cabeza: como era nuestra última noche en casa de Paulina, quisimos cocinar para la familia. De hecho, ellos tuvieron la misma idea y terminamos compartiendo una cena maravillosa y bien abundante. Al terminar, reunieron todos los instrumentos musicales de la casa y pasamos la noche tocando música y cantando juntos. ¡La mejor manera de pasar la última noche en México!

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Camino a la frontera: Comitán y sus alrededores

During our last days in San Cristóbal, as we were already planning to spend Easter in Guatemala, we kept looking at this point in the map and considering a necessary step before crossing the border. Comitán. It was not far from Sancris, just about 100 km, so on our last day in the town we sent a request to a girl that seemed nice on Couchsurfing and, hoping for the best, we headed down to Comitán.

Los últimos días que pasamos en San Cristóbal, ya planeando la Semana Santa en Guatemala, íbamos mirando ese puntito en el mapa: Comitán, un paso necesario y la última ciudad antes de cruzar la frontera, unos 100 km al sur de Sancris. Llegado el día de marcharnos del hostal, mandamos una solicitud a una chica que parecía simpática en la página web de Couchsurfing y, cruzando los dedos, pedimos un ride hasta Comitán.

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El Parque Central / Comitan’s Central Park

A few hours later, we were sitting in the Central Park of Comitán knowing that Paulina, that nice girl, had said yes, and that we would meet her after dinner. We started walking around Comitán with our backpacks on our backs and we could spot some nice (but closed) churches, many indigenous people preparing Easter decorations and a handcrafts fair. At some point we got into the Cultural Centre and we met a man there who recommended us to go to el Chiflón (some amazing waterfalls) and Montebello (some amazing lakes), but we knew we didn’t have the time and weren’t ready to spend the money, so we asked for things to do in town.

Un par de horas después, nos encontrábamos en el Parque Central de Comitán. Paulina, la chica simpática de Couchsurfing, nos había dicho que podríamos dormir en su casa, y que nos veíamos después de cenar. Con las mochilas en la espalda, paseamos por el centro de Comitán, donde pudimos ver algunas iglesias bien bonitas pero cerradas, hombres y mujeres indígenas preparando decoraciones de semana santa y una feria de artesanía mexicana. Al final, llegamos al Centro Cultural Rosario Castellanos, donde un hombre nos aconsejó que visitáramos las Cascadas del Chiflón y los Lagos de Montebello. Como sabíamos que no teníamos tiempo ni dinero para ver esas cosas, le pedimos una recomendación para hacer en la ciudad, y nos mandó al Museo de Antropología.

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El patio del Centro Cultural, con el busto de Rosario Castellanos en el centro / Rosario Castellanos Culture Center, with her bust in the middle
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Las bonitas calles de Comitán / Comitan’s beautiful streets

He told us to go to the Anthropology museum, and so we did. We loved it. It was about Mayan ruins and it even had an exhibit for blind people, where they could touch replicas of Mayan art and feel their shape and texture. The entrance was free and we were practically alone there, so we had lots of fun. When we got out, it was almost time for us to meet Paulina, so we waited for her and, to our surprise, the person that came to fetch us was not her but a girl from Valencia who was also couchsurfing with us. The second surprise was Paulina’s house, probably the biggest and most comfy we’ve been to in months. Paulina and the rest of her family (including four lovely dogs) gave us a very warm welcome and we spoke for quite a while.

Tengo que decir que nos encantó. La exposición explicaba hechos sobre ruinas mayas e incluso había una sala para personas ciegas, con réplicas de obras de cerámica mayas para tocar y sentir su forma y textura. La entrada era gratuita y estábamos casi solos; nos divertimos mucho. Al salir, ya casi había llegado la hora de encontrarnos con Paulina, pero quien apareció no fue ella sino una viajera valenciana que, como nosotros, se alojaría con ella. Al llegar a la casa, la más grande y cómoda en la que hemos estado en meses, Paulina y su encantadora familia (incluidas cuatro perras adorables) nos dieron una cálida bienvenida y nos quedamos hablando hasta bien tarde.

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Cascadas del Chiflón

One of the things we talked about were las Cascadas del Chiflón. Paulina’s uncle offered to take us there and we didn’t hesitate for a second, so we woke up early the next day and off we went! There was an entrance fee of 30 pesos (1.5 euro) which was definitely worth it. There is a small path that follows the river and, as you stroll up, you see one waterfall after another, each more impressive than the last one. We were already in awe when we got to what seemed like the higher one, Velo de Novia (wedding veil), where a queue of tourists were waiting to climb up the viewpoint to take pictures, when we spotted a path that went further up.

El tío de Paulina, que se encontraba visitando la familia, quería visitar las Cascadas del Chiflón y no dudamos ni un momento en subirnos al carro. Por la mañana hicimos camino, pagamos los 30 pesos (1,5 euros) de la entrada y empezamos a seguir el camino. Una subidita asequible que no se separaba demasiado del río nos iba llevando de una cascada a la siguiente, y cada una nos parecía más impresionante que la anterior. Cuando llegamos a la que pensábamos que era la última, el Velo de Novia, nos quedamos sin palabras a pesar de la cola de turistas que esperaban para subir al mirador. 

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Velo de Novia
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Este símbolo nos pareció curioso / We found this sign quite funny

We ventured there, where the hike was a bit harder, even if the heat was a bit less intense because of the trees. There were less tourists and we stopped chatting to enjoy the quietness until we got to Arcoiris (Rainbow), about halfway of the top waterfall. We looked for the rainbow, but we couldn’t find it, even with the help of an old man who was there with his grandson. After some chit-chat with him we realised there was something odd about him and we decided to say good-bye and head to the next waterfall. When we were alone we could finally comment on the fact that we had been definitely talking to a narco. And he’d been very nice to us!

Del otro lado salía un caminito que subía más arriba. La caminata se volvió más dura en ese momento, a pesar de que la intensidad del calor se veía mermada por los árboles. Acá ya no había turistas y recorrimos el camino en silencio, disfrutando la tranquilidad hasta que llegamos a la Cascada del Arcoiris. Nos pusimos a buscar el arcoiris en cuestión pero no lo encontramos, ni siquiera con la ayuda de un hombre mayor que se encontraba allí con su nieto. Después de charlar un ratito, nos dio una sensación extraña, así que nos despedimos y seguimos adelante. Una vez solos, lo hablamos y llegamos a la clara conclusión que ese hombre era narcotraficante… ¡pero bien simpático!

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We finally reached the Quinceañera, all sweaty and exhausted. The hike had been worth it. The waterfall did look like a quinceañera/wedding dress, and the pools below it were of the purest blue. The view was amazing, but we couldn’t wait to get in the water, so we pretty much ran back down and jumped into the water without even thinking about it. It was so cold it hurt, but I didn’t mind and I stayed in for as long as I could while the others relaxed and took pictures around.

Agotados y empapados en sudor llegamos a la Quinceañera. Había valido la pena: la cascada parecía un vestido de gala (como los que se usan en las fiestas de celebración de los quince años de las chicas) y las pozas que se habían formado debajo de ella eran azulísimas. Nos encantaba la vista, pero estábamos impacientes por meternos en el agua, así que bajamos corriendo y nos tiramos al río sin pensarlo. El agua estaba tan fría que dolía, pero no me importó y me quedé nadando un buen rato mientras los demás tomaban fotos.

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It was a bit sunny!

The park was getting full of people who seemed to come from all over Chiapas and the neighbouring states to picnic there, so we left for the next adventure: Chukumaltik. We almost got lost but we finally found a gate. It was closed, but after Alberto honked, a man appeared and opened it up for us. We parked inside and started walking through the forest, which was beautiful. It didn’t take us more than ten minutes to get to the actual Cenote, which was round and dark blue. The sun was setting and it was getting cold, but Samu and I couldn’t resist it, we took our clothes off and dived in.

El parque se iba llenando de gente preparada con sus mesas de picnic y nosotros decidimos dirigirnos a otro sitio más apartado: el cenote de Chukumaltik. Tan apartado estaba que nos costó encontrarlo, pero al final llegamos a una portalada… cerrada. Alberto dio un bocinazo y un hombre salió de la casa de al lado y nos abrió. Seguimos un caminito muy bonito que se metía por el bosque y, tras unos diez minutos, llegamos al cenote, una redonda de un precioso azul oscuro. El sol ya se iba a poner y empezaba a refrescar, pero Samu y yo no nos pudimos resistir y nos tiramos.

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Así se veía el cenote desde el camino / This is how it looked from the path

The water wasn’t cold, so we stayed in for quite a while. It was our first time in a cenote and it was actually exciting to know the ground was about 70 meters below us! When we got out, it was a bit chilly so we didn’t wait long before heading to the car. We spent the way back talking but the day wasn’t over…

El agua no estaba muy fría, así que nos quedamos dentro un buen rato. Era nuestra primera vez en un cenote y era divertido saber que, debajo de nosotros, había 70 metros de agua. Al salir, el viento nos hizo sentir frío y nos metimos en el carro enseguida. Charlamos hasta llegar a la casa, pero el día aún no había acabado…

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Back at Paulina’s we had a shower and told her all about our day, and she told us there was more to see. She took us on a walk around Comitán, telling us its history and legends. Walking through the colonial streets, we got to see some beautiful places, such as San Caralampio’s church and its square. We could take some pictures by a sculpture that was a giant book (it represented the paper that guaranteed the secession of Chiapas). It was really fun, but as soon as we got home, around midnight, we run to bed, knowing that the next day would be better!

Después de una buena ducha y de contarle el día a Paulina, ella nos dijo que aún teníamos cosas a ver y nos llevó a pasear por Comitán mientras nos trasmitía toda su historia, sus leyendas y sus vivencias. Mientra nos guiaba por sus calles coloniales pudimos ver lugares pintorescos, como la plaza de La Pila y la iglesia de San Caralampio. También nos tomó fotos delante de un libro gigante, la estatua que conmemora la secesión del estado de Chiapas. La pasamos genial, pero al llegar a la casa nos metimos enseguida en la cama… El día siguiente sería aún mejor.

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Intentamos subir por el libro pero mucho resbalaba… / We tried to climb it but it was impossible!

Canyons, crocodiles and arabesque fountains in Chiapas

Después de haber vivido en una habitación con vistas a uno de los fiordos más espectaculares de Noruega, muchos pensaran que era difícil encontrar un lugar en México que nos encogiera el corazón de forma similar. Están muy equivocados.

After living in a house with views over one of the most spectacular Norwegian fjords, some would think it’d be hard to find a place in Mexico that would get to our hearts like that… And they’d be wrong.

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Llegada al Cañón

Desde Chiapa de Corzo salen los barcos que cruzan el Cañón del Sumidero. Por 250 pesos (12 euros) cada uno, un colectivo vino a buscarnos, nos llevó hasta el muelle, paseo de casi tres horas, de nuevo al colectivo, visita a Chiapa de Corzo y vuelta a casa. Sólo dios sabe cuánto odiamos los tours programados (después de nuestra experiencia en Tikal…), pero lo cierto es que nuestro jefe nos había dicho que no había forma más barata de completar esa visita. Así que en nuestro día libre allá nos dirigimos, dispuestos a ver montones de pájaros y, con suerte, algún cocodrilo.

The boats that go through the Canyon depart from a dock near Chiapa de Corzo. We paid 250 pesos (12 euro) and a colectivo picked us up from our hostel, took us to the dock, we got a 3 hour long boat stroll, the colectivo took us to Chiapa de Corzo so we could visit it and then back. We don’t really like to take tours (especially after our Tikal experience), but it was the cheapest way to visit the Canyon. That’s why we decided to head there on our free day, willing to see many many birds and maybe even a crocodile!

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Cocodrilo relajándose al sol / Sunbathing

Lo que nos encontramos fueron paredes verticales que abrumaban a cualquiera que las cruzase, monos araña pasándolo en grande y una ingente cantidad de pájaros de multitud de especies. Es una pena no disponer de todo el tiempo del mundo para disfrutar del paisaje y de la complicidad con los animales. Otras paradas esenciales del recorrido son el famoso Árbol de Navidad (se trata de una formación tobácea), el Caballito de Mar (estalactica con forma de hipocampo) y, cómo no, la famosísima Virgen de Guadalupe.

What we got were utterly impressive vertical walls, spider monkey having a great time and plenty of birds of diverse species. We regretted not having more time to enjoy the landscape and the animals’ complicity. The Christmas Tree, the Seahorse or the famous Virgin of Guadalupe are other attractions you see during the journey. 

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Garzas blancas / White herons

 

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Árbol de Navidad / Christmas Tree
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Virgen (lo que no se ve es el montón de deshechos acumulados en esta parte del Cañón) / Virgin (and loads of rubbish all over the place)

Por otra parte, nuestra visita a Chiapa de Corzo fue corta pero intensa. El pueblo es precioso y posee, al igual que Sancris, un bonito repertorio de iglesias. Como a mí me chiflan las iglesias, allá que fuimos directos a por la más grandota: Santo Domingo de Guzmán. La magnífica arquitectura de sus exteriores se vio dañada severamente por el tiempo, lo que procuró que se realizara una profunda restauración ya que se trata de una iglesia que conforma una amalgama de estilos variados, entre los que algunos expertos citan el mudéjar.

On the other side, our visit to Chiapa de Corzo was short but intense. It is a beautiful little town that contains, like San Cristóbal, several pretty churches. I have a soft spot for churches, so we went straight to the biggest one: Santo Domingo de Guzmán. The great architecture of its outsides was severely damaged by time, which made a deep restauration necessary, in spite of how hard it was because of its various styles (some experts even say there is mudéjar between them).

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Santo Domingo

Yo no me atrevo a hacer valoraciones sobre este asunto; lo que sí puedo asegurar es que hay algo en la ciudad que me transportó a otro lugar, a uno más cercano para mí, al lugar dónde arrancan mis orígenes: al oeste de Andalucía. La fuente central, más conocida como ‘La Pila’, que data de 1562, podríamos encontrarla en el centro de la mismísima capital sevillana y a nadie le extrañaría ni un poquito. Se trata de una estructura diseñada por un fraile dominico andaluz que habitó la ciudad en aquellos tiempos. Con aspiraciones de ágora griego, la fuente sirvió como lugar de reunión, comercio, vigilancia o abastecimiento de agua. Algunos la consideran el ‘broche de oro del arte hispano árabe’, ahí es nada.

I will not assess the art of the church, but one thing I am sure of is that something in that town brought me somewhere else, a place that is closer to me, the place where my origins lie: west Andalusia. The central fountain, known as ‘La Pila’ and built in 1562, could be placed in any square in Seville and no one would even wonder. Its structure was designed by an Andalusian Dominic friar that lived in the city back then. Like the Greek agora, the fountain functioned as a meeting point, as well as market, surveillance tower, or water supply. Some even consider it to be the “golden brooch of arabic-hispanic art”. 

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La Pila
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Farolillos y carros envejecidos decoran la ciudad / Old cars and pennants bedeck the town

En el barrio de San Pedro encontramos la iglesia del Calvario, un templo de aspecto neogótico cuya fachada encaja perfectamente con la sintonía arquitectónica de sus alrededores.

In the Neighbourhood of San Pedro we could see the church of Calvario, a neogotic temple with a façade that fits perfectly in the architectonic harmony of its surroundings.

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Coloridas fachadas del barrio de San Pedro con el Calvario al fondo / Colourful facades with the church on the background

Después de explorar la ciudad y comer algo junto a la fuente, volvimos al colectivo que nos devolvió a San Cristóbal. Esta visita nos ayudó a darnos cuenta de que, efectivamente, no nos gustan nada los tours organizados a contrarreloj, si bien es cierto que también nos dejó con la boca abierta y con muchas ganas de volver para descubrir un poquito más de esta zona de Chiapas.

We pretty much ran through the city, ate something by the fountain and jumped back into the colectivo that would take us back to Sancris. This visit confirmed just how much we dislike organised tours (especially ones that do not give you much time), but we have to admit that we were still impressed by the landscape and feeling like coming back to explore further. 

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Hasta siempre

 

 

Wonderful Waterfalls in Chiapas II: Agua Azul

We knew that it would be impossible for us to visit Agua Azul (“blue water”) before leaving Palenque, because they were too far out of the city and we were running out of time. We said good bye to Ale and headed to the petrol station, where a very special boy we’d met the day before had told us it’d be easy for us to hitchhike.

Ya habíamos asumido que no podríamos ir a Agua Azul. Que dejaríamos Palenque atrás y también la posibilidad de visitar esas famosas cascadas, ya que estaban muy lejos y no nos quedaban días. Nos despedimos de Ale y nos dirigimos a la gasolinera, donde un chico muy especial al que habíamos conocido el día anterior nos había dicho que sería fácil pedir ride.

In that moment I discovered the aquí nomasito (“just right there”) curse. I talked to every single driver that stopped there and they would all reply the same thing: “aw, I wish I could help you but I’m staying just right there”, “I’ll just head round the corner”. Even the boys who worked at the gas station helped me ask people but still no way. They all headed “just right there” until I knocked on a tinted glass and I asked a guy who didn’t look like he trusted me at all. He said he had to talk about it with his girlfriend but in the end they went for it and let us in their new car.

Ahí fue cuando descubrí la maldición del “aquí nomasito”. Iba hablando con todos los conductores y todos respondían lo mismo: “ay, qué pena, aquí nomasito voy”. Los chicos que trabajaban en la gasolinera me preguntaron dónde iba y por qué, e incluso me ayudaron a preguntar pero no había manera. “Aquí nomasito” se quedaban todos hasta que un cristal tintado se bajó y le pregunté a un chico con cara de desconfiado. Me dijo que lo tenía que consultar con su pareja pero al final se lanzaron a la aventura y subieron a un par de desconocidos a su carro nuevo.

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¿Serán estas las famosas cascadas de Agua Azul? / Are these the famous Agua Azul waterfalls?

Once inside we started talking with Leo and Adriana. They had been on a trip and were driving home with some great news: they had just found out they were expecting a baby. Their happiness and excitement spread out to us, and the four of us stayed over the moon for the whole day. They told us they were Mayans and they spoke Chol. Being bilingual helped them both in their jobs (he was a lawyer and she was a nurse) because, especially in rural zones, many people can’t speak Spanish.

Sentados cómodamente dentro del carro empezamos a hablar con Leo y Adriana. Habían estado de viaje y volvían a casa con noticias: esa misma mañana se habían enterado de que esperaban un niño. Su alegría y emoción se contagiaban, y eso marcó el ambiente que nos seguiría durante todo el día. También nos contaron que eran mayas Chol, él abogado y ella enfermera, y que el hecho de ser bilingües les ayudaba mucho en su trabajo ya que, sobre todo en zonas rurales, hay personas que no hablan castellano.

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Atravesando Chiapas / Through Chiapas

The landscape was moving around us but we were too much into the conversation to realise. The road was getting high and winding. We had been in the car for two hours when we stopped at a house by the road and Leo bought us an ear of corn and a cup of atole (water boiled with corn, rice or weat flour). The cooks, two women who had had plenty of children, started giving advice to Adri in Chol, while Samu and I enjoyed the friendliness and the sound of the conversation, unable to understand a single word.

El paisaje se movía a nuestro alrededor pero estábamos tan inmersos en la conversación que ni nos dábamos cuenta. La carretera se fue volviendo cada vez más sinuosa y elevada. Ya llevábamos casi dos horas cuando nos paramos en una casita al lado de la carretera y Leo nos invitó a un delicioso elotito de maíz (llaman elote a las mazorcas jóvenes, cuando son demasiado tiernas para molerlas y hacer masa para las tortillas) y a un vaso de atole (un líquido espeso hecho de agua y harina de maíz, arroz o trigo). Las vendedoras, que ya habían tenido muchos hijos, se arrancaron a hablar en chol, dándole consejos a Adri sobre el embarazo. Samu y yo disfrutamos del sonido y la simpatía del discurso, aún siendo incapaces de entender ni una palabra.

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Untando un poquito de mayonesa a los elotes. El atole en botella espesito y fresco / Getting mayonnaise on the corn; the fresh atole in the bottles

Back in the car, Leo and Adri “confessed” they’d like to stop for a bit at Agua Azul and asked us if we’d mind to stay with them and bathe together. We could barely believe it! We started laughing and said we’d love that. Then they explained that, because they grew up in the region, they could get it for free. “Would you mind hiding so we don’t have to stop the car for you to pay?”, they asked. And so we did. We covered ourselves with a giant basket and some blankets and we heard the guard let us in.

Seguimos nuestro camino con la tripa llena y fue allí cuando Leo y Adri nos “confesaron” que, de camino, les gustaría pasar por las cascadas de Agua Azul y nos preguntaron preocupados si no nos molestaría hacer un pequeño alto en el camino para bañarnos allí. Miré a Samu con incredulidad y nos echamos a reír, diciendo que nos encantaría. Entonces nos contaron que, como ellos crecieron en la aldea donde están las cascadas, tenían entrada gratuita. “¿Por qué no os agacháis y así no tenemos ni que parar el carro para que paguéis?”, preguntó Leo. Dicho y hecho, cubiertos por un cesto gigante y unas mantas escuchamos como el guarda les pedía identificación y dejaba pasar el carro.

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Autorretrato con nuestros amigos / Selfie with our friends

We were still laughing when we parked the car and took some pictures at the most touristy place. Then we got back in the car and got to a more quiet part of the river, were we could bathe and swim and we ate on the rocks watching the water rapidly flow. The colour was unbelievable, the temperature was perfect, the atmosphere was just like a tiny village. No tourists, just a couple of families washing clothes and taking baths with the children playing around. Way better than we had imagined.

Aún entre risas, tomamos un par de fotos en el sitio más turístico y luego enfilamos un caminito que nos llevó a una parte un poco más elevada y mucho más tranquila. Allí nos bañamos durante un buen rato evitando que nos llevara la fuerte corriente, y comimos en las rocas viendo el agua bajar a toda velocidad. El color era increíble, la temperatura perfecta y el ambiente parecido al de una aldea. Nada de turistas, sólo un par de familias bañándose y lavando ropa con pequeñines jugando. Mucho mejor de lo que habíamos imaginado.

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¡Llegamos! / We got there!

There was a teeny tiny problem: we were supposed to be in San Cristóbal before midday and it was around three p.m. when we left Agua Azul, which is around a quarter of the way. We could not warn anyone, so we just tried to forget about it and focused on the landscape, which was now awesome. From the high mountains we could see valleys, rivers and hills. Indigenous women wearing beautiful traditional clothes would walk across our way all the time and we were in awe. It was marvelous.

Había sólo un pequeño problema: nos esperaban en San Cristóbal por la mañana y ya eran las tres de la tarde cuando salíamos de Agua Azul, que está a tan solo un cuarto del camino. Ante la imposibilidad de avisar a nadie, decidimos dejar este hecho de lado y dedicarnos a disfrutar del paisaje, que se había vuelto impresionante con la altura. A vista de pájaro veíamos valles, ríos y montañas. En nuestro camino se cruzaban mujeres indígenas andando por la carretera, ataviadas con preciosos cortes y huipiles. Era maravilloso.

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La sublimidad del paisaje era más que palpable / The landscape was incredible

We finally got to Ocosingo (the one town between Palenque and San Cristóbal) at five in the afternoon and Leo left us at the bus station, where we were informed of three facts: one, the usual road was blocked to we would have to divert and we’d take much longer; two, it would cost a hundred pesos (five euro) to get to San Cristóbal; three, the colectivo would not leave Ocosingo until it was full (there were like three people there). A woman complained by saying it would get dark soon and there assaults on these roads at night time, so we decided to pay one more euro and take a collective taxi.

Finalmente llegamos a Ocosingo (el único pueblo grande entre Palenque y San Cristóbal) a las cinco de la tarde y Leo nos dejó en la estación de autobuses, dónde nos informaron de tres cosas: uno, que la carretera estaba bloqueada y por lo tanto había que desviarse y el colectivo tardaría mucho más; dos, que costaba cien pesos (cinco euros) llegar a San Cristóbal; tres, que el colectivo no se iría hasta que estuviera lleno (en ese momento no había más que una familia). Una mujer se quejó diciendo que en seguida se haría de noche y que había asaltos en esa carretera así que decidimos, por un euro más cada uno, tomar un “taxi” colectivo.

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Para no ser la zona turística está bastante bien ¿no? / This was not the touristy part. Not bad!

And this is how we got to spend almost four hours squeezed in a car (shared with two more guys plus the driver), listening to cheesy rancheras and being cold while going through one of the worst roads I’ve ever seen (at some point, one side of the road had collapsed entirely and no one seemed to care about it at all. Moreover, Chiapas is the Mexican state with the most speed bumps. AWFUL), everything was pitch dark and we were permanently afraid of being assaulted.

Y así fue como pasamos casi cuatro horas apretados en la parte de atrás de un carro (compartido con dos otros chicos más el conductor), escuchando rancheras a todo volumen y pasando frío mientras nos movíamos por las peores carreteras que he visto (al lado de un acantilado se había derrumbado un carril entero de la carretera y no había nada que lo advirtiera o señalara. Además, Chiapas es famosa por ser el estado mexicano con mayor número de badenes), todo esto a negra noche y sospesando en todo momento la posibilidad de ser asaltados.

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Mereció totalmente la pena / It was definitely worth it

When we tell it like that it sounds awful, but it really was an adventure. When we got to San Cristóbal, freezing cold and exhausted, we were still head over heels with what happened during the day. And we still didn’t know what lay ahead!

Dicho así suena un poco mal, pero la verdad es que fue una aventura. Cuando llegamos a San Cristóbal, congelados y exhaustos, todavía nos duraba la felicidad que se había ido cargando a lo largo del día. ¡Y la que nos esperaba!

Wonderful Waterfalls in Chiapas I: Roberto Barrios

Our initial plan was staying in Palenque for a relatively short time, just enough to see the town and the ruins. However, we found out there were at least two waterfalls near Palenque that we could visit. Apparently, the most impressive ones were Agua Azul (“blue water”), but they were quite touristy and very far away, so we decided to take a colectivo to a zapatista village called “Roberto Barrios” as the waterfalls there were supposed to be less crowded and expensive.

Nuestro plan inicial era quedarnos poquito tiempo en Palenque; el suficiente para ver el pueblo, las ruinas y nada más, pero descubrimos que había por lo menos dos cascadas en los alrededores y no queríamos perdérnoslas. Oímos por ahí que las de Agua Azul eran las más bonitas, aunque también un poco turísticas y bastante alejadas, así que decidimos acercarnos a un pueblo zapatista, Roberto Barrios, ya que nos dijeron que allí estaríamos más tranquilos.

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We were, as usual, going around with (almost) no money in our pockets, so we had to look around the whole market to find a cheap colectivo to take us there. We weren’t very lucky until we met two Mexican guys who were travelling with even bigger backpacks than we were and we decided we should try together. And it worked! We squeezed into the back part of a covered pick-up along with our new friends Noé and Misrrain, a kid in a school uniform, two men who carried many liters of soda and loads of bags full of groceries and, when we thought there was no way of letting more people in, a 150 kg man came in and sat down. And he fit.

Como tenemos el mal vicio de viajar con los bolsillos vacíos, recorrimos el mercado de cabo a rabo regateando a cualquier conductor de colectivo sin demasiado éxito, hasta que, por suerte, conocimos a dos veracruceños que viajaban con unas mochilas incluso más grandes que las nuestras y decidimos que la unión hacía la fuerza. Y sí. Nos metimos con calzador en la parte de atrás de una pick-up cubierta con tela junto con nuestros nuevos amigos Noé y Misrrain, un niño con su uniforme de la escuela, unos hombres que cargaban litros y litros de soda y cantidad de bolsas de plástico negras repletas de productos del mercado y, cuando ya parecía que no cabía nadie más, llegó otro hombre de unos 150 kilos que aún nos hizo a un lado para sentarse.

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Bien apretaditos…

We were ready to go. The wind was going through my hair and I was only barely listening to the conversation Samu was having with Misrrain and Noé. We left Palenque and still picked a couple from Uruguay up. I haven’t yet understood how the driver managed to make the guy fit in the car; the girl was forced to stay with us, standing up the whole way there (I did offer her to sit down on my knees but she surprisingly refused, I don’t know why wouldn’t she want to spend an hour on a complete stranger)

Con el viento en la cara y la conversación que estaban teniendo Samu, Misrrain y Noé en las orejas, me dispuse a disfrutar del viaje. Al salir de Palenque aún recogimos a una pareja de uruguayos. Aún no entiendo cómo el conductor consiguió meter al chico en la cabina; la chica se subió con nosotros y pasó el viaje entero de pie (le ofrecí amablemente que se sentara en mis rodillas pero, por alguna razón, no le hizo gracia sentarse encima de una completa desconocida).

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We could feel that Roberto Barrios was special the moment we were there. I don’t think I have ever been in such a place. As our pick-up was driving down the main road, the villagers kept staring right at us. When it parked, the men took their liters of soda and went away and we got down to meet the waterfalls’ ticket sellers, who informed us we had to pay 20 pesos (one euro) and offered a guide if we paid a bit more.

Se huele que Roberto Barrios es especial en el ambiente. No recuerdo haber estado en ningún sitio similar. Mientras la pick-up recorría la calle principal, los habitantes del pueblo no nos quitaban la vista de encima. En cuanto aparcó, los hombres se despidieron de nosotros y se fueron con sus litros de gaseosa y nos quedamos en manos de los encargados de las cascadas, que nos informaron que teníamos que pagar 20 pesos (un euro) y nos ofrecieron un guía si pagábamos un poquitín más.

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We paid the twenty pesos, said no to the guide and went straight to the waterfalls. Three minutes later we got to the river and were convinced it had been a good idea to go there. The canopy of trees was shadowy but nothing could make the water less clear.

Pagamos los 20 pesos, rechazamos el guía y nos fuimos directos a ver las cascadas. No tuvimos que andar más de 200 metros para ver el agua por primera vez y fue allí donde supimos que había merecido la pena. El frondoso bosque daba sombra pero no disimulaba el color del agua.

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We followed the path along with the Uruguayans and a man I thought they had paid to be their guide. From time to time, we would find stairs or viewpoints where we could take in the whole beauty of the pools and waterfalls. As we were going down, the man was making sure we wouldn’t stay behind or get another route and I knew: he was not a guide but a guard who would show us where we were allowed to swim.

Seguimos el sendero junto a los uruguayos y un señor al cual yo pensé que ellos habían pagado para que fuera su guía. De vez en cuanto, nos encontrábamos escaleras o miradores desde donde admirar las pozas y cascadas. A medida que íbamos bajando, el señor iba vigilando que no nos quedáramos atrás o nos desviáramos y allí lo vimos claro: no era un guía sino un vigilante que nos enseñaría dónde estaba permitido bañarse.

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Getting to the main pool, we found loads of students from a posh Mexican high school on a day trip who spread around the whole space taking selfies nonstop. Nonetheless, we could enjoy the water loads, exploring the tiny caves formed by time, laughing under the power of the waterfalls and doubting whether to slide down the last waterfall to the lake. The environment was so idyllic not even the loud students managed to break its charm.

Al llegar a la poza principal nos encontramos con un instituto entero de mexicanos pijos que no paraban de tomarse fotos. Aun así fuimos capaces de disfrutar muchísimo del agua, explorando las cuevecitas que el tiempo había formado, riéndonos debajo de la potencia de las cascadas y dudando sobre si tirarnos por el tobogán natural que daba al lago. El entorno era tan idílico que ni los ruidosos adolescentes consiguieron romper su encanto.

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We barely realised time was going by before one of the guards came to warn us that the last colectivo would be leaving in a few minutes. We looked around and saw that most people were gone and we were almost alone. We started making our way up and meeting with our travel mates. Noé, Misrrain, the Uruguayans and us sat down on the same pick-up which brought us there and had such an interesting conversation it went on for more than three hours even after we got to Palenque. We just stood there, in the middle of the central square, to analise Latin America’s political situation and together we dreamt about changing the world.

No nos dimos ni cuenta de que pasaba el tiempo antes de que uno de los vigilantes nos avisara de que el último colectivo saldría en pocos minutos. Estábamos casi solos y fuimos subiendo y encontrándonos con nuestros compañeros de viaje. Noé, Misrrain, los uruguayos y nosotros nos sentamos en la misma pick-up que nos había llevado allí y tuvimos una conversación tan interesante que se extendió más de tres horas incluso después de llegar a Palenque. De pie, en medio de la plaza central, analizamos la situación política de Latinoamérica y soñamos con cambiar el mundo.

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Our Magical Mexican Day

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El apogeo de nuestro día maravilloso fue durante estos momentos compartidos con los niños.

It started just like every other day in Tulum. Waking up, getting dressed, having breakfast, talking to people. The only difference was us packing our bags, as we knew we had to keep heading south if we wanted to get to Guatemala in time. Our plan was to arrive at Chetumal, by the border, where we would be able to get a bus that would take us across Belize and to Flores, the biggest city in northern Guatemala. We had checked the times and the rates of the buses from Tulum, which weren’t cheap, so a quick look to the road (which was perfect for hitchhiking) made me forget all that I have promised my mum and start writing CHETUMAL in big letters on a cardboard.

Empezó como cualquier otro día en Tulum: despertarse, vestirse, desayunar, hablar con gente… La única diferencia fue preparar las mochilas sabiendo que, si queríamos llegar a Guatemala a tiempo, teníamos que seguir en dirección sur. El plan era plantarnos en Chetumal, ciudad fronteriza en la cual se puede tomar el bus que, atravesando Belice, nos llevaría a Flores, la ciudad más grande del norte de Guatemala. Los precios de los buses que unen Tulum con Chetumal y la carretera más perfecta del mundo para hacer auto-stop fueron factores determinantes en nuestra decisión (mare, aquest és un bon moment per saltar-te un parell de paràgrafs!) de intentar llegar a dedo.  

No more than 15 minutes later a car stopped for us. The driver, a 20 something year old guy called Jonathan, was driving to Bacalar with his girlfriend and his sister to spend the weekend relaxing by the laguna. They were glad to share their knowledge about their country so they replied extensively to all of our endless questions and recommended us places (two of them came from Ciudad de Mexico and told us about the mountains around there, for example), food (apparently Samu had to taste some Pastor) and some alternative Mexican music. In the meantime, though, the car started vibrating and we had to stop to check out what was going on. The air of the wheels had dilated because of the heat so the wheel needed to be changed. And there we were, in the middle of nowhere, jungle at either side of the road, just us and three Mexicans, all of us working to get the job done.

No llevábamos ni un cuarto de hora esperando cuando Jonatan, un chico de veintitantos que iba a pasar el finde en Bacalar con su novia y su hermana, paró el coche para llevarnos. Los tres parecían contentos de hablarnos sobre su país, así que nos recomendaron sitios alrededor de la Ciudad de México, comida (dijeron que Samu tenía que probar los tacos de pastor, lo cual hizo) e incluso música indie mexicana. Mientras hablábamos, el vehículo empezó a vibrar. Al pararnos en un lado de la carretera descubrimos que el aire de los neumáticos se había dilatado tanto que había que cambiar la rueda. Y ahí estábamos: en medio de la nada, jungla en los dos lados de la carretera, nosotros dos y tres mexicanos trabajando juntos para completar el trabajo.

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Cambiando la rueda del coche.

After we changed the wheel we got nice and smooth to Bacalar. As they stopped to let us out of the car, Samu and I made the decision of actually going into the town and exploring it for a bit instead of going on to Chetumal. They told us it was a good idea and dropped us off downtown, where we exchanged hugs and e-mails.

Cambiada la rueda llegamos a Bacalar sin problemas. Pararon para dejarnos salir del coche y continuar a Chetumal, pero Samu y yo decidimos explorar Bacalar en vez de seguir directos. Ellos nos dijeron que era una buena idea y nos soltaron en el centro después de  intercambiar e-mails y abrazos.

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Primera vista de la laguna de Bacalar.

Once they left, we could see the fort from the outside (you have to pay to get in, and it didn’t look that interesting) and then we went to grab some lunch. We got into the first antojitos place we found and asked for the first things we saw on the menu that we hadn’t had yet. Samu got his enchiladas and I had my non vegetarian chilaquiles, which tasted amazing even after Samu ate all of the chicken in my plate. The “restaurant” was quite authentic: there was an old lady taking a nap in a chair by the tables, some clothes hanging in a corner, faded pictures of Virgin Mary by the door and more people in the kitchen than clients.

Cuando se fueron dimos la vuelta al fuerte (no entramos porque parecía pequeñito y valía dinero) y nos fuimos a comer. Entramos en el primer bar de antojitos que encontramos y pedimos las únicas cosas que vimos en la carta que aun no habíamos catado. A Samu le encantaron sus enchiladas y mis chilaquiles omnívoros sabían genial incluso después de darle a Samu todo el pollo de mi plato. El restaurante era bien auténtico: había una señora durmiendo en un sillón junto a las mesas, ropa tendida en un rincón, imágenes descoloridas de la Virgen encima de la puerta y más gente en la cocina que clientes.

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Una de las casas del pueblo.

As the waiter was taking our empty dishes, we asked him where could we go bathing in the lake. He told us one can’t bathe for free, but there are balnearios (this word means “spa” to us, but we don’t think it means the same there) where you can go into the lake for 10 pesos (around $0.5). We headed that way, debating whether we should go for a swim or not. As we were walking by the lake, a young guy asked us if we wanted to go on a tour by boat. We smiled and declined politely and he must have liked us because he said “you know, you can go to bathe in the pier there, it’s free”. We hesitated, but the closer we got to the water, the more beautiful the lake looked. When we got to the end, we had no choice but to drop our backpacks and jump in.

Antes de irnos le preguntamos al camarero dónde bañarnos y nos dijo que la única manera era ir al balneario municipal, que costaba 10 pesos (menos de 0,5€). Caminábamos por la orilla del lago debatiendo si ir al balneario o no cuando un chico nos ofreció un tour en barco. Le dijimos que no con una sonrisa y él nos vio las intenciones porque nos dijo: “saben, en este muelle se pueden bañar sin pagar”. Dudamos, pero a medida que nos adentrábamos en el muelle, el lago nos parecía más apetecible, así que dejamos las mochilas allí mismo y nos metimos de cabeza al agua.

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Samu saltando. (Realizaremos un gif en el futuro cuando nuestras herramientas de trabajo no sean el paint y Windows 95).

We swam for a while and then, as we were getting dry in the sun, two little kids appeared out of nowhere. One of them talked loudly and run around; the other one didn’t say a word and seemed to keep hiding in the boats. The talkative one jumped into the water and then, as he went out, he asked us many questions – who we are, where we come from, whether we have always spoken Spanish or we had learnt it (after that came the realisation: “Oh! People speak Spanish in Spain!”) and even how expensive our flight from Europe was. He also told us about himself and his family, and let us know he wanted to be a Marine when he grew up, and the way he had his life all planned out was very endearing. I asked him what his favourite place was and he told me about el Cenote Negro (black cenote), aka Cenote de la Bruja (Cenote of the Witch). He told us there used to be a witch there that could become a crocodile at will… “but don’t worry, she was killed some time ago”, he assured me.

Nadamos un poco y luego, mientras dejábamos que el sol nos secara, dos chiquillos aparecieron de la nada. Uno de ellos hablaba por los codos y se movía sin parar, el otro no abrió la boca y parecía esconderse en las barcas. El extrovertido se tiró al agua y al salir empezó a preguntarnos cosas: que quiénes éramos, de dónde veníamos, que cuándo aprendimos a hablar español e incluso cuánto dinero nos había costado llegar desde Europa. Él también nos contó cositas sobre él y su familia, por ejemplo dónde trabajan sus padres o que su sueño era unirse a la marina cuando fuera mayor. Le pregunté cuál era su lugar favorito y dijo que el Cenote de la Bruja, donde había vivido una bruja que se convertía en cocodrilo… “pero no se preocupe, ya la mataron”, dijo.

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Aquí está nuestro amigo señalando en qué lugar se encontraba el cenote de la bruja.

A man appeared at the other side of the pier and called the two kids so they ran away and left us smiling and wondering about their future. But we weren’t alone long: first, a German guy swam by and started talking to us about how wonderful his hostel was (I don’t even think they paid him for that), and then went eating with more German people when they called him from the shore.

Alguien llamó a los chicos desde tierra firme y se fueron corriendo, dejándonos con una sonrisa en los labios. En cuanto desaparecieron, un alemán que nadaba por allí se acercó a nosotros para hablarnos de lo maravilloso que era su albergue e irse a comer con más alemanes cuando lo llamaron desde la orilla.

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Más casitas de Bacalar.

After that, a man came with the intention of jumping off the springboard but just stood by us and listened to Samu speak for like two seconds before asking where he was from. He turned out to come from pretty much the same place and had recognised the accent! This was funny enough, but we still didn’t know how interesting his life was: he had lived in Canada for a few years but he’d just decided to go travelling and go all the way from Alaska to Argentina, but he had loved Mexico so much he’d been there for two months already. He could give us advice on what to visit in Mexico, which we will follow when we come back!

Después de un rato bañándonos y descansando, llegó un hombre que parecía que iba a usar el trampolín pero se paró y se quedó escuchando la forma de hablar de Samu. Le llevó menos de dos segundos reconocer su acento de Madrid. Además de esta casualidad, resultó que su vida era muy interesante: había vivido en Canadá unos años y luego había decidido empezar un viaje desde Alaska a Argentina, pero México le había gustado tanto que ya llevaba dos meses allí.

He was also planning to go to Guatemala from Chetumal, so we could share some information and help each other. As we were doing that, the pier was getting full with people, and there was a Mexican family playing around and joking right next to us. We just smiled at them and kept talking but after a while the mum came to me and asked me if her daughter could take a picture with me. Apparently, there weren’t many white people where she came from… So I posed for one picture with her and then we took many more, with more and more people each time. They were all very nice and kind and told us about their state, Chiapas. But we had to leave, so we said goodbye and they wished us a good trip and good luck.

Como también quería llegar a Guatemala desde Chetumal, pudimos compartir información. Mientras tanto el muelle se iba llenando de gente. Una familia mexicana bromeaba a nuestro ladito cuando la madre se acercó a preguntarme si me podía tomar una foto con su hija, ya que no había gente blanca en su pueblo. Me puse en la foto y acabamos tomando muchas, cada vez con más gente. Eran muy simpáticos, pero nos teníamos que ir…

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Fotos con la niña mexicana de cuyo nombre no podemos, pero queremos, acordarnos y David.

It was getting really late and we still had to get to Chetumal, more than 40 km away from Bacalar, so we got dressed and went to find the main road. We got the sign and our thumbs up and we didn’t have to wait long before two construction workers (I think?) stopped and let us jump at the back of their pickup. They weren’t going all the way to Chetumal but they could drop us off 10 minutes away. I just jumped in and Samu had to follow me despite his reservations. I loved every second of it, we were listening to music with the wind going through our hair.

Se hacía tarde y aún teníamos que llegar a Chetumal, que está a más de 40 kilómetros de Bacalar, así que nos vestimos y alzamos el cartón y los pulgares otra vez. Al rato dos obreros (creo) nos dejaron subir a la parte de atrás de su camioneta. No iban a llegar a Chetumal pero podían dejarnos cerca. Samu tenía sus reservas pero como yo me había metido de un salto tuvo que seguirme. Fue de esos momentos de película, ir escuchando música mientras nos despeinaba el viento.

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They stopped at a crossroad and we just hopped out and said thank you and stood by the road for the third time that day. It was getting a bit late, the sun was about to set and we were in a tiny village in what felt like the middle of nowhere, but a girl about our age let us in her car. She was studying to be a cook and had spent some months in Marbella, so she was happy to speak about Andalusia and to recommend yummy Mexican food to us. She told us not to miss the panuchos, marquesitas and machacados, so we just wrote everything down and decided we’d have one of those for dinner.

Nos dejaron en un cruce y se fueron en otra dirección. Se hacía tarde, el sol se iba a poner pronto y estábamos en una aldea diminuta que parecía estar en medio de la nada. Creo que pasamos alrededor de un minuto con el dedo levanto cuando una chica de nuestra edad nos dejó entrar en su carro. Nos contó que había estudiado gastronomía en Marbella, hablamos sobre Andalucía y nos recomendó comida mexicana como los panuchos, las marquesitas y los machacados.

As we got to Chetumal she told us she’d drive us to our accommodation, but she didn’t know where it was, so when she stopped for gas she asked the man that was filling up her tank if he knew. He didn’t, so he asked all the other workers, which started a huge and very loud debate on where the hotel was that involved the girl and all the workers and clients of the gas station. None of them knew for sure, so they were all shouting different directions to the by now very confused girl.

Al llegar a Chetumal quería dejarnos en el hotel, pero no sabía dónde estaba así que  se lo preguntó a los trabajadores de la gasolinera donde paramos a llenar el depósito. Como nadie estaba seguro todos los trabajadores y clientes de la gasolinera empezaron a gritar nombres de calles y a darle indicaciones a nuestra conductora que, al igual que nosotros, ya no entendía nada.

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Los Chetungeles (O cómo nos recordaron las calles de Chetumal a EEUU).

We did get there in the end, with a little help from our smartphone. The hotel was okay (a private room there was cheaper than two beds in a hostel dorm, so we weren’t expecting for it to be five stars), we checked in and left our bags and went exploring. It was Saturday night, so the city was full of life. There was a fun fair and many, many people on the streets. Right at the boulevard we found everything we were looking for, so we could get a marquesita and then a machacado. Delicious.

Al final lo conseguimos gracias a google maps y nuestra querida conductora y sus ganas de devolver, de alguna manera, toda la amabilidad que había recibido durante su estancia en España. El hotel no estaba mal, teniendo en cuenta que una habitación doble costaba menos que dos camas en un albergue… Dejamos las mochilas y nos fuimos a explorar. Era sábado por la noche y la ciudad rebosaba vida, había una feria y mucha gente en las calles. En el boulevard, al lado del mar, encontramos lo que la chica nos había recomendado y pudimos catar una marquesita y un maravilloso machacado.

Heading back to our hotel, we realised we didn’t have any purified water. We looked for a corner shop but they were all closed, and when we tried the supermarket we found out there was no way whatsoever of buying less than 8 litres of water. We just decided we’d be okay for the night (despite the abundance of condensed milk we had had, which was now making us thirsty) when I remembered there was a tiny street restaurant just around the corner and went there.

Cuando regresábamos al hotel nos dimos cuenta de que no teníamos agua pura. Todas las tiendas estaban cerradas, así que nos íbamos haciendo a la idea de que pasaríamos la noche sin beber a pesar de toda la leche condensada que habíamos tomado, la cual nos hacía sentir cada vez más sedientos. Entonces recordé que había un pequeño restaurante en la esquina y decidimos probar suerte.

It looked closed but one table was full of people so I walked in, and the boss got up and kindly asked me what we needed. I told him we were looking for water, and he said that he didn’t have any, but a second later he asked me if what I wanted was mineral water and I said yes (because hey, it’s better than nothing), so he got two tiny glass bottles out of the fridge. I thought “oh well, this is going to be expensive…” as I asked him for the price, and he smiled and said “oh, no, just have them!”.

Parecía cerrado pero había una mesa llena de gente así que entré. El jefe se levantó para preguntarme qué queríamos y le dije que necesitábamos agua. Él dijo que no tenían agua pura y, mientras daba media vuelta para irme, me preguntó si queríamos ‘agua mineral’ (con gas). Le dije que sí (porque es mejor que nada) y sacó dos diminutas botellas de cristal de la nevera. Pensando ‘eso va a salir caro…’ le pregunté el precio y él dijo ‘oh, no se preocupen, ¡quédenselas!’

We thanked him and went back to the hotel thinking about all the people we had met and especially of all the people who had helped us, who went out of their way and contributed to make our day perfect. And about how we hoped that we had made their day just a bit better or, at least, more special!

Le dimos las gracias y nos fuimos al hotel pensando en toda las personas que habíamos conocido, especialmente aquellas que nos habían ayudado, que habían contribuído en hacer nuestro día aún más perfecto… y esperando haber hecho su día un poquitín mejor o, por lo menos, más especial.

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No dijo ni una palabra pero lo decía todo con la mirada.